El coronavirus podría ser el impulso que la realidad virtual

Gracie Page, Emerging Technology Director de VMLY&R Londres

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Lo mejor es que lo diga ya: nunca me he sentido atraída por la realidad virtual (RV). Para mí la idea de sentarme en este lugar rico, maloliente, extraño, hermoso y con textura que los humanos llamamos nuestro hogar y bloquear todo eso con imágenes generadas por ordenador resulta un poco extraña. Y no soy la única que lo piensa.

La industria de la realidad virtual no ha cumplido la promesa de años de convertirse en el próximo escenario de entretenimiento para las masas. Con solo 6 millones de unidades de realidad virtual vendidas a nivel mundial en 2019, podemos decir que la realidad aumentada (RA) le ha quitado el protagonismo. Gracias al hecho que es muy fácil conseguirla (solo necesitas el teléfono móvil en el bolsillo), la movilidad sin ataduras, y el respaldo de las principales plataformas de consumidores como Instagram y Snapchat, la RA se ha adoptado rápidamente para medir su equipaje de mano, probar como se ve un sofá en su salón y elegir el tono perfecto de un pintalabios.

Las razones principales que se han citado para el fracaso de adopción de RV son la distribución y la falta de una aplicación rompedora. Aunque esto es completamente válido, aún hay más. La RV sustituye a la realidad (mientras que la RA la aumenta), y ese reemplazo representa una barrera intangible. Uno se puede sentir bastante solitario.

Pues aquí está la cosa; nuestra sensación de incomodidad es más granular de lo que pensamos. No es que odiemos la RV. Estamos perfectamente de acuerdo con ella cuando se usa para ayudar a combatir la soledad, brindar terapia o incluso facilitar experiencias de juego cooperativo. Donde nos sentimos incómodos es cuando el consumo de un mundo virtual se interpone en las interacciones de la vida real.

Pero la situación global actual ha cambiado el juego.

En todo el mundo, millones de personas ahora tienen que hacer una cuarentena, trabajar a distancia y practicar el distanciamiento social. En París parece ser el mes más tranquilo del año; países como Italia, España, Australia y Nueva Zelanda están en confinamiento. Alemania ha prohibido las reuniones de más de 2 personas y algunos estados de los Estados Unidos están dando instrucciones para garantizar que los residentes se queden en casa. El Gobierno de Reino Unido está diciendo a la nación que haga lo mismo, y un nuevo estudio del Imperial College de Londres muestra que el distanciamiento social puede durar hasta 18 meses. Todavía se está calculando el impacto económico de estos nuevos patrones de vida.

Si los principales actores como Facebook, que compraron Oculus hace 6 años por 2.300 millones de dólares, pueden hacer que la oferta de la RV sea lo suficientemente apetecible para el público en general, la pandemia global podría ser el empujón que la industria de la RV ha estado buscando.

Mientras el mundo se obsesiona con el precio de las acciones de Zoom, la RV representa un espacio rico y sin explotar para involucrarse en profundidad en el trabajo.

Imagínelo: tiene el informe y ahora es el momento de hacer una lluvia de ideas. En vez de que una persona dirija una videollamada con mil notas adhesivas borrosas y seis compañeros de equipo que no consiguen hacer que funcione el video cada uno pone su Rift y entra en la Sala de Pizarras Blancas. Cada participante se acerca a las paredes para leer las post-Its claramente legibles que sus compañeros están colgando en tiempo real, y “escriben” sus ideas simplemente hablando por los auriculares.

Los proveedores de tecnología que creen y aprovechen la RV para hacerlo definirán el flujo de trabajo futuro de las naciones.

Tampoco se limita a reuniones de trabajo. Reunir a la pandilla para tomar un café o una cerveza, jugar a juegos en equipo y deportes, o consumir contenido entre dos nos hará sentirnos más cerca si se hace dentro de un espacio virtual compartido en comparación con FaceTime.

A 399 libras esterlinas para el paquete más barato, Facebook haría bien en revisar los precios a la baja en un intento por imitar las estrategias agresivas que Google y Amazon han utilizado para impulsar la adopción masiva de dispositivos de asistente de voz. Pero el hardware por sí solo no es suficiente: software inteligente, conexiones sólidas y una experiencia fluida del cliente son necesarias para atraer a los mercados masivos de usuarios que nunca han imaginado ir a una fiesta virtual. Los creadores de contenido y las plataformas que ya usamos y amamos en masa (os estoy mirando: Netflix, WhatsApp, Instagram) necesitarán crear flujos suaves dentro y fuera de esos mundos virtuales que se integran profundamente en los modelos mentales y las suscripciones que ya tenemos.

Si bien no estoy a punto de comenzar a jugar Beat Saber mientras mi media naranja se sienta a mi lado en el sofá, la RV para un nuevo orden mundial podría ser justo lo que nos haría bien en estos momentos.